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Al hablar de Derechos Humanos estamos hablando de relaciones humanas. El derecho
legislativo regula y administra las leyes que reglamentan la relación civil
y jurídica entre los seres humanos, esas leyes inclusive, pueden ser ejercidas
por la fuerza. Es un permiso otorgado persé en toda sociedad. Sin embargo,
el Derecho Humano es un conjunto de principios, preceptos y reglas a los que están
sometidas las relaciones humanas. Es un patrimonio común e inalienable
de toda la humanidad y debería ser un derecho inherente a nuestra naturaleza
para la completa convivencia y equilibrio social. Vivir en una sociedad nos
impone derechos y obligaciones. El equilibrio de esos derechos y el respeto a
ellos determinan un marco de derecho individual cuyas fronteras permiten la igualdad
de trato y convivencia. Traspasar las fronteras de ese marco de derecho individual
es invadir el derecho que alguien más tiene, lo que rompe el equilibrio
social e invade la privacidad individual provocando la ruptura de la paz social. Los
derechos humanos no son leyes sino principios. No hay hombre justo capaz de dictar
esos principios, porque quedaría corto en su visión global. Son
principios divinos inherentes a todo ser humano, dictados per natura. No son para
"defender" a los seres de injusta impartición de justicia, de
leyes de hombres o de creencias. Son más bien como un recordatorio de la
grandeza que el ser humano tiene como derecho y de las obligaciones que ello implica
para enriquecer la convivencia con otros seres. Esa igualdad de principios no
excluye a nadie sobre el planeta, va más allá de nacionalidades
o jurisdicciones, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión,
opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional
o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Tienen
determinadas características, iguales en todas partes del mundo, como las
siguientes: 1.Son innatos y congénitos, porque todos los seres humanos
nacemos con ellos. 2.Son universales, en cuanto se extienden a todo el género
humano en todo tiempo y lugar. 3.Son necesarios porque su existencia deriva
de la propia naturaleza del ser humano. 5.Son inalienables, porque pertenecen
en forma indisoluble a la esencia misma del ser humano. 6.Son inviolables,
porque ninguna persona o autoridad puede actuar legítimamente en contra
de ellos. 7.Son imprescriptibles, porque forman un conjunto inseparable de
normas. 8. Son divinos, porque no hay ser humano capaz de dictarlos. Sin
embargo, y pese a todo ello, los mismos seres humanos, con capacidades superiores
a todo ser creado, han olvidado esos principios y perturbado ese orden natural.
Imponiendo por la soberbia y ambición, leyes y preceptos que denigran a
sus semejantes y les coartan sus libertades naturales. En este ámbito
de libertad coartada, las mujeres han tenido que hacer un gran esfuerzo en la
búsqueda del reconocimiento a su libertad primaria: la libertad del ser.
Costumbres sociales y políticas de la humanidad a través del devenir
del tiempo han relegado la posición de la mujer, de convertirse en un objeto
o un artículo decorativo, a convertirse en una imagen que no presenta el
verdadero valor e importancia de la mujer en la sociedad y la humanidad. El
núcleo de toda sociedad es la familia y el fundamento es la procreación
de seres libres. Sin la mujer la sociedad estaría predestinada a la extinción.
Es por ende, la mujer el ser más importante de la humanidad. El hombre
no está consciente de la importancia de la mujer en la sociedad, pero la
mujer está menos consciente que el hombre. Los movimientos feministas han
reclamado un lugar y libertad para las mujeres, en el que ellas mismas no saben
que hacer con esa libertad y en extremo se ha convertido en libertinaje, exigiendo
lo que por derecho natural les es dado. Es momento de hacer una reflexión
conjunta, hombres y mujeres; seres humanos en cualquier parte del mundo, de los
privilegios que tenemos de ser llamados humanos, de la responsabilidad que tenemos
de hacer valer nuestro derecho natural y sobre todo a las obligaciones que esos
derechos nos comprometen. Un buen intento a concentrar los Derechos Humanos
es la Declaración de los Derechos Humanos, dictada por la ONU en 1948.
Sin embargo y pese a ese esfuerzo, el documento expresa los derechos de los hombres,
centrado en la imagen del varón y no dando a la mujer el lugar de importancia
que debe tener, sino el de seres inferiores, sumisas y dependientes, sin derecho
a su propia identidad genérica. Formulado en un momento histórico,
la Segunda Guerra Mundial, en que los hombres despertaron su conciencia a la devastación
y exterminación que el hombre puede hacer por el hombre mismo. Ni
el patriarcado (varones), ni el matriarcado (varonas), son los instrumentos sociales
adecuados, el hombre y la mujer son complementos, unos de otros. Cuando lleguemos
a entender esto, la convivencia humana tendrá un verdadero valor y sobre
todo, un rumbo a seguir. En 1993, en Viena, se celebró la Conferencia
Mundial de Derechos Humanos, misma en que fueron declarados y reconocidos los
derechos de las mujeres, como seres humanos, al señalar que "los derechos
humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible
de los derechos humanos universales". Pese a estos pequeños
esfuerzos por establecer los reales y verdaderos Derechos Humanos, que conjunten
los derechos de hombres, mujeres, niños y niñas en forma universal,
lo principal es el entendimiento de las responsabilidades que tenemos, hombres
hacia mujeres y lo mismo mujeres hacia hombres, pero sobre todo, hombres y mujeres
con el mundo natural, flora, fauna y toda manifestación de vida. Es
por ello que es necesario un despertar de conciencias que establezcan los principios
de igualdad, en teoría y práctica. Respeto a la integridad, física,
psíquica, sexual y económica. Alto al abuso, explotación,
hostigamiento, persecución e intimidación. Libertad de creencias
religiosas sin prácticas extremistas de asesinato, mutilación, coacción
y limitación o separatismos. Libertad de decisión sobre esterilización,
aborto o control natal. Protección contra la violencia. Libertad al desarrollo
educativo sin influencias culturales, pragmáticas y sectoriales; libertad
de expresión, conciencia, religión, reunión, asociación
y movilización. Los esfuerzos para este establecimiento de principios
son: -Convención Sobre Nacionalidad de la Mujer: 1933, OEA. -Convención
Interamericana sobre concesión de los Derechos Políticos a la Mujer:
1948, Conferencia Internacional Americana. -Declaración Universal
de Derechos Humanos: 1948, ONU. -Convenio Internacional para la Represión
de la Trata de Personas y la Explotación de la Prostitución ajena:
1949, ONU. -Convención Sobre los Derechos Políticos de la Mujer:
1952, ONU. -Convención Sobre Nacionalidad de la Mujer Casada: 1957,
ONU. -Convención relativa a la lucha contra la discriminación
en la esfera de la enseñanza: 1962, UNESCO. -Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, 1976, ONU. -Convención sobre
el consentimiento para el matrimonio, 1962, ONU. -Declaración sobre
la eliminación de la discriminación contra la mujer: 1967, ONU.
-Declaración sobre la protección de la mujer y el niño
en estados de emergencia o de conflicto armado: 1974, ONU. -Convención
Americana Sobre Derechos Humanos, 1977, OEA. -Convención Sobre la Eliminación
de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, 1981, ONU.
-Estrategias de Nairobi Orientadas hacia el Futuro para el Adelanto de la Mujer:
1985, ONU. -Conferencia Mundial de Derechos Humanos: 1993. -Convención
Interamericana Para Prevenir, Sancionar, y Erradicar la Violencia contra la Mujer:
1994, OEA. -Conferencia Internacional de Población y Desarrollo: 1994.
-Conferencia Mundial de Beijing: 1995, ONU. Sin menospreciarlos es
necesaria la concentración de todos estos esfuerzos y establecer una real
y completa Declaración de Derechos Humanos. Mientras eso sucede y esperando
que sea pronto, debemos prepararnos como seres libres y pensantes a ese momento.
Los mayores haciendo conciencia de las injusticias que se han cometido y enseñando
a los pequeños la igualdad y responsabilidad. Los pequeños tienen
la obligación de estudiar y prepararse, cultivar y aprender. El mañana
puede tener futuro... Amnistía
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