| "Yo,
que tantos hombres he sido" Fernando Pessoa y el prodigio de sus heterónimos Abordar
la poesía de Fernando Pessoa es internarse en un laberinto de espejos,
en donde las imágenes en lugar de multiplicarse a sí mismas,
nos muestran otras imágenes deformadas, las de un yo, extrañado
de sí, extranjero, atravesado por sus múltiples identidades. Esas
identidades, máscaras, disfraces, otros, nunca pseudónimos, hacen
que su poemas se bifurquen por distintos senderos, cada uno tiene nombre y biografía,
cada uno bebe de distintas corrientes literarias (simbolistas, futuristas, neoclásicas)
sin ser personajes, porque parten de Pessoa, se pierden de él y
encuentran su propia carnadura: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro
de Campos. Estos son los poetas más importantes que habitan a Pessoa.
Buceando en sus versos encontramos pistas sobre su creación, afirmaciones,
negaciones, interrogantes. Y así leemos paseando por sus poemas: "Hice
conmigo lo que no sabía hacer y no hice lo que podía. El
disfraz que me puse no era el mío. Creyeron que yo era el que no era,
no los desmentí y me perdí. Cuando quise arrancarme la máscara,
La tenía pegada a la cara. Cuando la arranqué y me vi en el
espejo, Estaba desfigurado. Estaba borracho, no podía entrar en
mi disfraz. Lo acosté y me quedé fuera, Dormí en
el guardarropa. " Y seguimos leyendo... "Todo es disfraz,
todo es viento" y luego afirma: "Otro ser otro siempre,
viajar, perder países, vivir un ser constante, alma ya sin raíces. Ir
al frente de mí, Ansia de conseguir, Ya sin pertenecerme, La
ausencia que es seguir. " Y ese irse constante de sí, que sostiene
en estos versos: Soy un evadido Luego que nací En mi me encerraron
Pero yo me fui. Ser uno es cadena No ser es ser yo Llueve. De mí
(de este que soy) reniego La poesía de Pessoa es una cadena
de eslabones diferentes, enlazados por distintas voces, distintos estilos, leerlo
es perderse en sus laberintos, reconocer las facetas de su misteriosa personalidad,
esa apasionada búsqueda de sí, diversificada en sus heterónimos,
es nuestra tarea como lectores encontrar ese hilo conductor a través de
todos ellos. Como cierre de esta primera aproximación habría
que añadirle los datos biográficos, pero cómo reseñar
una vida que el mismo poeta define en la voz de Alberto Caeiro: Si, después
de muerto, quieren escribir mi biografía, Nada será más
simple: Dos fechas - nacimiento y muerte - Entre una y otra todos los
días son míos. Es fácil definirme. Viví
como un réprobo. Amé las cosas sin sentimentalismo. No tuve
deseos irrealizables, no me cegué. El mismo oír no fue sino
compañía del ver. Comprendí que las cosas son reales
y diferentes. Lo comprendí con los ojos, no con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento sería hacerlas iguales. Un día
me dio sueño como a cualquier criatura. Cerré los ojos y me
dormí. Fuera de eso, fui el único poeta de la naturaleza. De
todas maneras, dejamos estos escasos datos: Poeta portugués, nacido
en Lisboa, en el año 1888. Escribió mayoritariamente en inglés,
ya que trabajaba como traductor en Sudáfrica, sólo escribió
en su idioma años antes de morir. Era colaborador de Orfeo, corazón
de la literatura vanguardista. Entre sus obras podemos encontrar: I - Poesías
(1942), II - Poesías (1944), III - Poemas (1946), IV - Odas (1946), V -
Mensajes (1945), VI - Poemas dramáticos, VII y VIII - Poesías inéditas
y, El libro del desasosiego (1982). Como se ve sólo alcanzó
reconocimiento tras su muerte en el año 1935. Podríamos agregar
que es uno de los poetas más importantes De la Literatura Portuguesa junto
con Saramago. Que la transmisión de su obra ha estado rodeada de inmensas
dificultades. En vida, sólo se publicó un libro completo, Mensaje.
El resto de su obra poética, ensayística, crítica, dramática
y de ficción se encuentra muy dispersa en publicaciones periódicas,
correspondencia y en una maraña de inéditos en la que todavía
están trabajando investigadores y especialistas. Los heterónimos
utilizados han dificultado aún más la tarea. Y para terminar
este breve paseo por la obra de Fernando Pessoa, les dejo Estos fragmentos
extraídos de Libro de desasosiego: "Estoy casi convencido
de que nunca estoy despierto. No sé si no sueño cuando vivo, si
no vivo cuando sueño, o si el sueño y la vida no son en mí
cosas mixtas, entrecruzadas, de las que mi ser consciente se forma por interpenetración." "A
veces, en plena vida activa, y en la que, evidentemente, estoy tan claro acerca
de mí como cualquiera, llego a suponer en mí una sensación
extraña de duda, no sé entonces si existo, siento que es posible
que yo sea el sueño de otro, se me figura casi carnalmente que podría
ser el personaje de un relato, moviéndome al vaivén de las olas
dilatadas de un estilo, en el marco de un gran despliegue discursivo."
"He advertido, muchas veces, que ciertos personajes de novela ganan
ante nosotros un relieve que nunca podrían alcanzar nuestros conocidos
y amigos, esos que nos hablan y nos oyen en la vida visible y real. Y es así
como sueño la pregunta acerca de si no será todo, en este mundo,
en conjunto, una serie ínter penetrada de sueños y novelas, como
cajitas chinas - unas dentro de otras y éstas a su vez dentro de otras,
siendo todo una historia con historias, como las Mil y una Noches, que se despliega
falsa en la noche eterna." El Libro del Desasosiego, especie
de Diario Literario, hecho de fragmentos, cartas, apuntes, recogidos después
de la muerte de Pessoa y escrito a lo largo de 20 años, aproximadamente.
Estos fragmentos son en su mayoría prosa poética, y he marcado ciertos
temas recurrentes relacionados con las obsesiones de F. Pessoa, aunque el libro
se atribuye principalmente a uno de sus heterónimos Bernardo Soares. "Escribo,
triste, en mi cuarto quieto, solo, como siempre he sido, sólo como siempre
seré. Y pienso si mi voz, tan poca cosa en apariencia, no encarna la sustancia
de miles de voces, el hambre de decirse de miles de vidas, la paciencia de millones
de almas, sumisas como la mía al destino cotidiano, al sueño inútil,
a la esperanza sin vestigios." "Envidio - aunque no sé
si envidio - a aquellos de quienes se puede escribir una biografía, o que
pueden escribir sobre sí mismos. En estas impresiones sin nexo, ni deseo
de nexo, narro con indiferencia mi autobiografía sin hechos, mi historia
sin vida. Son mis Confesiones y, si en ellas nada digo, es porque en ellas nada
tengo que decir. " Si escribo lo que siento es porque así atempero
la fiebre de sentir. Lo que confieso no tiene importancia, pues nada en verdad
la tiene. Comprendo bien a las mujeres que bordan por amargura y a las que tejen,
porque eso es la vida. Mi vieja tía jugaba al solitario durante veladas
eternas. Estas confesiones de mi sentir son mis solitarios. No las interpreto
como quien recurre a las cartas para conocer el destino. No las ausculto porque,
en los solitarios, las cartas no tienen ningún valor. Como se desenreda
una madeja multicolor, así me desenredo a mí mismo, o hago conmigo
figuras de hilo, como las que se tejen con un ovillo desplegado entre los dedos
estirados y pasan luego de un niño al otro." "Sólo me
empeño en que el pulgar no estropee el lazo que las sustenta. Después
doy vuelta la mano y la imagen cambia. Y vuelvo a empezar. Vivir es zurcir
con un propósito que no es nuestro sino de los otros. Pero, al hacerlo,
el pensamiento es libre, y todos los príncipes encantados pueden pasear
por sus parques entre zambullida y zambullida de la aguja de marfil de pico invertido.
Croché de las cosas....intervalo...nada. " "La miseria
de mi condición no se ve afectada por estas palabras que hilvano y con
las que formo, poco a poco, mi libro casual y meditado. Escribo mi literatua como
encolumno mis asientos comerciales en la oficina - con cuidado e indiferencia." "La
literatura, que es el arte unido al pensamiento y la realización, sin el
estigma de la realidad, se me impone como el fín hacia el que debería
tender todo esfuerzo humano, si fuese verdaderamente humano, y no mera exterioridad
animal. Creo que decir una cosa es preservar su virtud y despojarla del terror
que, por desconocida, ella puede inspirar. Más verdes son los campos en
el enunciado que lo dice que en su verdor objetivo. Las flores, si fueran descriptas
con frases capaces de nombrarlas en el aire de la imaginación, ostentarían
colores de una permanencia de la que la vida celular reniega. Moverse es vivir,
decirse es sobrevivir. No hay nada real en la vida que no lo sea por el hecho
de que ha sido bien descripto." "No construyo teorías sobre
la vida. Si ella es buena o mala no lo sé, no pienso. A mis ojos es dura
y triste, atravesada por sueños deliciosos. La vida de los demás
sólo me sirve para yo les viva, a cada uno, la vida que me parece que les
conviene en mi sueño. " "Me gusta decir. O mejor: me gusta
palabrear. Las palabras son para mi cuerpos tangibles, sirenas visibles, sensualidades
corpóreas. Quizá porque la sensualidad real no tiene para mí
interés de ninguna especie - ni siquiera mental u onírica- se me
transmutó el deseo hacia aquello que en mí crea ritmos verbales,
o los escucha de otros. Me estremece el oír hablar con propiedad. Tal página
de Chateaubriand, provoca en mí un hormigueo en la vida de todas mis venas,
me exaltan. Y así, muchas veces, escribo sin querer pensar, en un devaneo
externo, dejando que las palabras me hagan fiestas, criatura niña en la
falda de ellas." "El arte consiste en hacer sentir a otros lo
que nosotros sentimos, en liberarlos de sí mismos, proponiéndoles
nuestra personalidad mediante esa especial liberación." "Llegué
hoy, de repente, a una sensación absurda y justa. Me di cuenta, en un relámpago
íntimo, que no soy nadie. Nadie, absolutamente nadie. Cuando brilló
el relámpago, aquello que supuse una ciudad era un plano desierto, y la
luz siniestra que me puso en evidencia no reveló cielo alguno sobre ella.
Me robaron el poder ser, antes de que el mundo fuese. Y si tuve que reencarnar,
reencarné sin mí, sin que haya sido yo quien reencarnase." "Soy
los alrededores de una casa de campo que no hay, el comentario prolífico
de un libro nunca escrito. No soy nadie. Nadie. No sé sentir, no sé
pensar, no sé querer. Soy el personaje de una novela que alguien escribirá,
que pasa etéreo, y que se desvanece sin haberse concretado jamás,
entre los sueños de quien no me supo completar. " "El arte
nos libra ilusoriamente de la sordidez de ser. En cuanto sentimos los males y
las injurias de Hamlet, príncipe de Dinamarca, no sentimos los nuestros
- ya sea porque son nuestros, ya sea por lo que fuere. El amor, el sueño,
las drogas e intoxicantes, son formas elementales de arte o, más bien,
de producir el mismo efecto que él. Pero el amor, el sueño, las
drogas, acarrean, cada uno, su desilusión. El amor harta o frustra. Del
sueño se despierta, y, si se ha dormido no se vivió. Las drogas
se pagan con la ruina del mismo cuerpo al que supieron estimular. En el arte,
en cambio, no hay desilusión porque la ilusión fue admitida desde
el principio, del arte no hay despertar porque en él no dormimos aunque
soñemos. No hay tributo o multa que paguemos por haber gozado de él." Y
les dejo estas huellas para seguir disfrutando de este singular escritor:
Fernando Pessoa, Vida y poemas Pessoa's
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Pessoa in english Fernando
Pessoa en portugués. Nota autobiográfica. Poemas. Cartas de amor
Poesías
de Fernando Pessoa |