| Cómo
no recordar a H. Bogart con su eterno impermeable y su cigarrillo colgando displicente
del labio, la mirada nublada por el humo y el desencanto. Nada más romántico
que el personaje de Philip Marlowe. Nada más heroico que este antihéroe
que comprende el bajomundo y escarba para encontrar las motivaciones del crimen,
sabiendo que la sociedad es más criminal que cualquier delincuente. Esa
mirada piadosa y humana hacia los delincuentes, pero ácida y crítica
hacia el poder establecido es la marca que caracteriza al género policial
negro. Y cuando una piensa en Philip Marlowe no puede dejar de evocar a su autor
y sus novelas. Raymond Chandler ha sido uno de los mejores escritores del género.
Pero su escritura que toma como pretexto ese marco posee una belleza que trasciende
el tema que aborda y sin embargo muchos, salvo los adictos al género, desconocen
esa trascendencia por el prejuicio de considerar al policial como literatura pasatista. Todos
somos detectives, algunos buscan el quién y el cómo y el consiguiente
castigo, como en el policial clásico o novela enigma; otros buscan el por
qué. Los lectores, también somos detectives apasionados frente a
un texto, y también nos formulamos estas preguntas, llenamos los espacios
vacios de la historia, imaginamos su desenlace, desmontamos su estructura e indagamos
la ideología que subyace en todo relato. Siguiendo con Raymond
Chandler empezaremos por quién
fue y para poder comprender el género negro qué mejor que
leer su famoso ensayo EL SIMPLE
ARTE DE MATAR Luego si los gana la curiosidad hay que adentrarse
a alguna librería y comprar sus novelas o cuentos, pero aconsejo las novelas,
muchas de ellas llevadas al cine.
Estas son las páginas que me han parecido más interesantes y
representativas de R. Chandler. ¿Qué hombre no ha soñado
con ser esa especie de H.Bogart que era Philip Marlowe o qué mujer no ansiaría
ser una de esas ondulantes rubias que se deslizaban como gatos en la destartalada
oficina de Marlowe para poner su honor en sus manos? Mujeres transgresoras, audaces
y siempre al filo del peligro. Una se imagina al detective típico de la
serie, mirando al mundo con cierto cinismo, con cierto desgano pero siempre dispuesto
a defender al débil contra el opresor, con una moral especial, alejada
de las instituciones y la hipocresía burguesa. Nada mejor para conocer
el mundo de hoy, que adentrarse en los escenarios urbanos de la novela negra.
Asi que yo le aconsejo que tome una botella de whisky un sillón cómodo,
una buena luz a sus espaldas, un cenicero un atado de cigarrillos y comience a
leer El sueño Eterno, El largo Adiós, La dama del Lago y sientase
un detective, un romántico que pasea su humana mirada por el mundo, un
hombre que comprende que nada es blanco o negro, ponga los pies sobre su escritorio
y mire fijamente la puerta, ella aparecerá, su silueta se recortará
sobre el vidrio translúcido y caminará sigilosa y sensualmente hacia
la silla que está justo frente a Usted y encenderá su primer cigarrillo. |